miércoles, 17 de julio de 2013

Pedro Gilthoniel, extendiendo el virus de la cultura.



A Pedro Gilthoniel le cambia la vida a partir del momento en que decide hacer suyo el nombre élfico de Gilthoniel convirtiéndolo en su propio apellido.
«A Elbereth Gilthoniel» es un breve poema de siete versos compuesto por J.R.R. Tolkien en lengua sindarin, inventada por el autor británico para su mítico libro de El Señor de los Anillos.
Le “cambió" la vida -dice Pedro- porque antes de leer ese libro él se consideraba un lector por obligación y después de la lectura de El Señor de los Anillos, libro de cabecera del llamado género de "alta fantasía," se convierte en un lector por pura pasión.
Ya convertido en Pedro Gilthoniel para todo el que le conoce, después de licenciarse en Filología Hispánica, llega a Luarca en el año 2000, tras vivir unos meses en la ciudad norteamericana de Los Angeles, dispuesto a instalarse en la capital del concejo de Valdés que siempre le gustó por estar privilegiadamente asomada al Cantábrico.
La lluvia y la niebla que a otros ahuyentan, para Pedro son todo un estímulo por su condición de escritor y poeta, pues pocas cosas concibe más placenteras que pasarse una tarde lluviosa leyendo o escribiendo frente a una ventana desde la que se pueda contemplar el mar embravecido.
A Luarca llegó con su mochila a cuestas desde Madrid, su comunidad de  procedencia, ligero de equipaje, sin trabajo, casa o amigos; sin conocer a nadie.
En 5 días nuestro amigo, organizador de toda clase de eventos y propuestas culturales, ya tenía resueltas estas necesidades.
Doce años y medio lleva Pedro Gilthoniel dedicado  a expandir desde Valdés multitud de proyectos culturales: conferencias, talleres de animación a la lectura para todas las edades, programación de cineclub, actividades en bibliotecas o el festival de cultura en la calle conocido como "Contubernios Líricos", que este año cumplirá su décima edición del 2 al 4 de Agosto, son algunos de los proyectos salidos de su magín.
El 8 de Julio de 2010, Pedro se marcó una nueva aventura. Un viaje por Asia de trece meses de duración que, en el más difícil todavía, él resolvió renunciando a Internet, al uso de aviones e incluso al teléfono móvil para tratar de situar su periplo en el esquema de los trotamundos clásicos que se sirven de los recursos que van encontrando en el camino en lugar de arrastrar sofisticadas impedimentas desde su lugar de partida.
Esta forma peculiar de rodar por el mundo ha hecho que la agencia Paso Noroeste, especializada en viajes de aventura, le confíe un viaje como coordinador a Nepal que emprenderá en el mes de Septiembre, acompañando a diez viajeros más para conocer  la realidad de ese lugar lejos de los paquetes turísticos al uso e incentivando los negocios y las economías locales al margen de los hoteles de las grandes compañías multinacionales.
 Pedro y sus acompañantes se alojarán en albergues locales regentados como negocios familiares o en alojamientos rurales de las comunidades que visiten, y tratarán de establecer un contacto amistoso lo más respetuoso posible con los habitantes del Himalaya entre China y la India sin demasiados intermediarios.
Le deseamos mucha suerte en esta aventura alejada del turismo de suvenir y esperamos que nos cuente nuevos detalles de sus experiencias, como ya ha hecho en varias de sus conferencias sobre otras culturas asiáticas.     


sábado, 13 de julio de 2013

La Regalina: Donde se unen Mar y Cielo.

 Cuenta la leyenda-  pues es una historia que ha sido acuñada en el tiempo sin ser contrastada por los estudiosos- que en tiempos de la Guerra de Independencia contra los franceses una imágen de la Virgen de  Riegala  de origen bizantino que era custodiada en Cadavedo fué escondida en un hueco de un castaño, donde permaneció oculta durante toda la  contienda. Acabado el conflicto, un campesino  que paseaba por el bosque de Cadavedo oyó el sonido de una campanilla. Cuando fué a investigar la procedencia de ese rumor descubrió la talla en el hueco del árbol.
La sacó y la trasladó a una garita de madera que se construyó para resguardarla en el mismo lugar donde se alza actualmente la Ermita de La Regalina, diminuta construcción pintada de blanco y enmarcada en tonalidades de azul cerúleo que se confunden con la linea del mar o con el azul del cielo.
Tenga o no algún atisbo de veracidad esta amable narración de la Virgen extraida  de un viejo castaño, la excursión hasta la Ermita nos sirve de excusa para disfrutar de un paisaje de sobrecogedora belleza.
La postal natural  que forman los acantilados de Cadavedo desde los campos de la Garita,  envueltos en la limpida luz de la rasa costera, ribeteada de suaves prados, debió inspirar a Fernán Coronas- el padre Galo,  monje oblato y lingüista nacido en Cadavedo. Un hombre con propensión a lírica, de enorme asturiania, que encontró aquí el escenario propicio para recrear la romeria de la Regalina, manifestación folclorico- religiosa trufada de una cierta influencia pagana -como lo acreditan la música de las gaitas, los bailes y la degustación de los bollos o "alfiladas" que consumen los romeros.
Éste monje que había recorrido multitud de paises en su labor eclasiástica y aprendido hasta doce idiomas y dialectos diferentes en el transcurso de sus viajes, volvió a Cadavedo cuando se sintió enfermo, falleciendo en el Hospital - Asilo de Luarca  en 1939. Pero antes tuvo el empeño de trabajar en una gramática de bable valdesano con más de catorce mil voces hoy lamentablemente perdida y también se aplicó en resucitar la tradición de la celebración de la Regalina, fiesta colectiva formada por bailes y desfiles de carrozas engalanadas que se viene convocando desde los años treinta todos los últimos domingos del mes de Agosto. Celebración que trasciende lo religioso para convertirse en un acto colectivo de carácter folclórico y exaltación de la Naturaleza.
El estimulante paisaje que se contempla desde el Prado de la Garita sirve en cualquier ocasión para practicar la meditación y la pausa, mientras nos dejamos hipnotizar por el vértigo de sus acantilados, el ritmo de las mareas y la sinfonía de azules del Cielo y el Mar uniendose en la lontananza.